Ciencia, divulgación, educación y espíritu crítico

Amanece este primer día de la segunda parte del otoño con una conversación interesante, sobre la base de la noticia del supuesto efecto positivo para la salud de algún componente de la Coca-Cola. La transcribo:

JVNB Esto es una tomadura de pelo más. Cada vez creo menos en los medios de comunicación: nos manipulan como quieren según los intereses de quien les paga o protege.

Beatriz L. Navarro Yo tampoco me creo nada. Es veneno puro.

José Luis Yela Yo creo que el estudio es serio. La revista en que se ha publicado no deja pasar artículos no fiables. La cuestión, como los mismos autores reconocen, es cual es el efecto conjunto que tienen sobre el organismo todos los componentes de la bebida, porque aunque en un sentido pueda ser beneficiosa, en otros muchos no lo es.

Beatriz L. Navarro Eso es lo que yo pensé en principio, pero la realidad es que cuando la bebes lo haces con todos sus componentes. Y todos juntos son una bomba de relojería. Por lo tanto, creo que un artículo así no debería salir de los círculos cientificos. La chica que lo publicó en face y de quien compartí decía “Muchos nos alegramos”. Incita a beberla y encima pensando que es excelente para tu salud. Habla una ex-adicta que sabe lo que se dice, que soy yo misma.

José Luis Yela Si te fijas, una cosa es lo que dicen los científicos y otra, sutilmente diferente, lo que interpreta el periodista. Creo que el mensaje de la ciencia es correcto, y ni quita ni pone. Son las interpretaciones posteriores las que deforman.

Beatriz L. Navarro Ya, pero tú sabes que TODO se interpreta y se deforma. Por eso digo que una información como esta debería quedarse en el ámbito científico y no salir de ahí. Que sea útil para la ciencia, pero que no se difunda fuera de ella incitando a consumir algo que no es más que un delicioso veneno.

José Luis Yela Yo no estoy de acuerdo con esa dinámica. Siempre he defendido la tesis de que todo conocimiento ha de ponerse al servicio de todos (Ciencia para el Pueblo; www.scienceforthepeople.com; es muy interesante leer http://www.rebelion.org/noticia.php?id=146069, por ejemplo). Obviamente, para que no hubiera malas interpretaciones, las personas deberían haber recibido una educación de calidad, que les permitiera ser suficientemente críticas. Los programas educativos institucionales son, por desgracia, cada vez menos plurales y formativos en otro sentido que no sea estrictamente técnico. Es decir, cada vez son más instrumentales al interés que los diseña. O sea, si, todo se malinterpreta y se deforma; por eso los científicos de vocación debemos estar alerta. A ese interés creía yo que servía la AACTE (Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España), y por eso fui un miembro tan activo hasta que el sector talibán-oportunista-impactólatro-mercantilista se hizo con las riendas y me fui de allí, aun siendo miembro del núcleo ejecutivo.

Beatriz L. Navarro Por eso no defiendo que se difunda, porque no estamos preparados para comprender las cosas en su justa medida y coger solo lo válido, distinguiéndolo de lo no válido. Fíjate, ahora por esta publicación, que dice claramente que “algún componente” de la cocacola es antioxidante, la gente ya va publicando por ahí que la cocacola es divina. Y lo siguiente será “cuanta más bebas, mejor.”

José Luis Yela Tienes razón. Bueno, cada cual que decida. Conozco grandes intelectuales sometidos al mensaje de los centros de poder, así como gente de condición más modesta con una gran capacidad critica. Cada cual decide si se rinde o no. Pero el conocimiento científico no debe tener fronteras.

Beatriz L. Navarro Eso es cierto, pero de esta forma se está dejando indefensas a las personas que no tienen la suficiente capacidad crítica, y yo creo que no es justo. ¿De qué le vale a un mecánico de coches, a una arquitecto o a una ama de casa (por decir algo) saber que los componentes “H” y “Z” de la cocacola son antioxidantes? De nada. O, lo que es peor, les van a empujar a beberla. Esa información le vale a la ciencia para evolucionar, no a las personitas de a pie como yo que no tenemos nada que ganar y sí mucho que perder malinterpretándola.

José Luis Yela Es interesante lo que dices. Y muy revelador sobre la imperiosa necesidad que tenemos de contar con científicos de altura capaces de divulgar de manera clara, efectiva e independiente (no de defensores de Coca-Cola o de Monsanto ni de Toharias o Punsetes, charlatanes interesandos y desorientadores). Por ejemplo, iniciativas como Divulgare (http://www.divulgare.net/) son esenciales. Por el contrario, las páginas de los pseudoescépticos radicales (por ejemplo, charlatanes.blogspot.com) son destructivas, sectarias y en el fondo contrarias al espíritu científico, por mucho que digan lo contrario.

Beatriz L. Navarro Ahí le has dado. Necesitamos que nos protejáis; eso es exactamente lo que quiero decir.

José Luis Yela Bueno, permíteme que te haga otra pequeña observación. Yo no diría proteger; yo diría interactuar con mayor intensidad, porque todos tenemos que aprender de todos. Nosotros somos muy ignorantes de algunas cosas, debido a nuestro grado hiperbólico de especialización. Igual que entre nosotros hay personajes admirables y cultísimos de los que no haces más que aprender (y por aquí tenemos a varios), también hay mucho zoquete chulópata arrogante, negacionista pseudoescéptico, analfabeto funcional y oportunista codicioso y vendido al poder de quien le financia. Es decir, científicos monofásicos. Somos humanos.

Beatriz L. Navarro Yo me refiero a vosotros, a los de verdad, a esos de los que tenemos por aquí unos cuantos…

José Luis Yela Permíteme, de nuevo, que me quede al margen. Yo ni sé lo que soy ni soy muy bien visto por una fracción importante de mis colegas. Voy por libre. (Afortunadamente, y a base de un esfuerzo inmenso, pero sin duda muy enriquecedor).

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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