Ingenuos… o algo peor

Anoche asistí a una charla sobre “psicología tibetana” en el Zoco Europa. Me decepcionó mucho. En realidad no se habló de psicología tibetana; el ponente, español y con aspecto de acólito del Opus, y asociado al llamado Centro de Estudios del Autoconocimiento (CEA), se limitó a enumerar, lejos de cualquier discusión y contraste (que deploró explícitamente), algunos de los rasgos más sobresalientes de la filosofía budista, de acuerdo con su particular interpretación. Que, de acuerdo con lo que estoy leyendo (entre otros textos, el Libro tibetano de los Muertos), no coincide casi nada con la de algunos de los personajes budistas más reconocidos.

Al final le hice dos preguntas. Una, qué significa conciencia para el budismo. Dos, por qué su obsesión en anular los procesos mentales, que deriva del afán por denigrar la mente y lo racional.

A la primera contestó que conciencia viene a ser sinónimo de iluminación o sabiduría espiritual. Pero claro, repliqué, eso implica que no existe una sabiduría universal, puesto que cada cual encuentra su verdad particular. No le gustó nada mi apunte, porque en su interpretación la iluminación, o conciencia, es universal, y cada uno de nosotros porta en si una pequeña fracción de ella (un 3% de media, dijo, sin justificar esa cantidad). Es decir, existiría una verdad transmaterial y transespiritual a la que cualquier otra verdad de tipo individual estaría subordinada; y, sobre todo, de acuerdo con esa concepción, la verdad individual no tendría valor propio, porque ésta no sería más que una porción de la universal. El corolario fundamental es que el ser humano, como individuo, carece de importancia, y solo se entiende como parte de un todo. Da igual quedarse sentado en una silla toda la vida o construir una obra inmensa, útil a los demás, porque en definitiva el paso por aquí es efímero e irrelevante. Esa propuesta, que entre otras cosas contradice la dinámica dharma-karma, tan arraigada en el budismo, no me convence en absoluto, porque justifica la inacción e incluso el suicidio, que nada tienen que ver con la visión contemplativa del auténtico budismo. No me extraña, pues, que haya quien considere que el Centro de Estudios del Autoconocimiento es en realidad una secta.

A la segunda no me supo contestar. Lo que dijo fue que no había venido a contrastar, porque ese es precisamente el papel de la mente, que todo lo confunde. Qué manera más fácil de sacudirse interrogantes y preguntas molestas de encima y de refugiarse en su propia (y reducida) esfera de conocimiento. Claro, como esa esfera de conocimiento es universal… ¿Por qué ese afán de los neobudistas, y en general de postmodernos y neorrománticos de todo tipo, de asimilar mente con oscuridad, mal, caos y “energía negativa”, y en definitiva ego? ¡Qué forma más torpe de confundir el ego, como fundamento de la supervivencia personal, con egolatría, como imposición a los demás de los principios propios! Y qué ingenuidad. O mala intención, no sé. No lo dije en alto, porque el ponente se puso muy nervioso ante su incapacidad de contestarme coherentemente y no era cuestión ni de discutir ni de dejarle (más) en evidencia ante el resto del personal; pero ¿qué otra cosa estaba haciendo, mientras hablaba sobre el papel oscuro de la mente, que usarla para transimtir su mensaje?

Me parece que la concepción budista del mundo es infinitamente más profunda de lo que puede pretender hacer ver un dogmático con deseos de adoctrinar a la audiencia. Lo dicho; salí decepcionado. No voy a seguir asistiendo a esas charlas, como es natural. Hay mucho jipiflower por el mundo. Y mucho giliflower, también.

Anuncios

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
Esta entrada fue publicada en Reflexiones y escritos. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Ingenuos… o algo peor

  1. Cesar dijo:

    Una vez conocí a un maestro budista japonés que insistía en que lo más religioso que contiene el budismo es que hay que tener “fé en la mente”. Y supuestamente, Buda invitaba a contrastar, pensar y mantener un espíritu crítico, evitando el dogmatismo y los criterios de autoridad o tradición. A bote pronto recuerdo el Sutra a los Kalamas, pero hay muchos ejemplos.

  2. Exacto. Es la misma idea que tengo yo, después de haber leído algunos textos al respecto. Me temo que la negación de la mente y su asimilación con el “ego” es más una novedad postmoderna de influjo católico que no una propuesta budista original. Ya digo que no me gustó nada la charla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s