Desfaciendo entuertos sobre las tradiciones místicas orientales

En relación con las execrables declaraciones de un ministro indio sobre la violación y muerte de dos niñas de 12 y 14 años, leo en Facebook: «Aberraciones desde la India, donde no parece que las enseñanzas hindu-budistas produzcan mejores personas per se…»

A lo que he contestado: «Aberraciones se dan en todos los lados, en nombre de la religión y de cualquier otra causa que se nos ocurra, incluida naturalmente la ciencia. No se deberían vincular de manera automática las aberraciones de los orientales con las (profundas y sabias) enseñanzas de sus tradiciones místicas, porque cuando se van conociendo se comprende que estas tradiciones rechazan de plano semejantes actitudes y están orientadas justo en sentido contrario. Algo parecido a lo que ocurre con el islamismo, cuyas ideas nucleares hablan de igualdad y tolerancia pero cuyos textos son utilizados por los miserables para justificar toda clase de monstruosidades y atrocidades. E igual que ocurre con el cristianismo, claro; si Jesús de Nazareth levantara la cabeza y viera en lo que se ha convertido su mensaje de amor y paz (prácticamente, en Roma y Zap, los antónimos especulares), le daría un síncope automáticamente.
Llevo un tiempo interesándome por las tradiciones y prácticas místicas orientales, y te puedo asegurar que quienes ponen en práctica de manera constante sus principios básicos acaban convirtiéndose en personas más amables, comprensivas y felices. A mí no me cabe duda.
»

Respuesta: «No lo dudo Jose Luis, y también las conozco, lo que es claro es que no han calado en su pueblo, como tampoco las cristianas en el nuestro.»

Y contrarréplica mía: «No estoy en absoluto de acuerdo. ¿Has estado allí? Aquí vivimos desde hace siglos un proceso de deshumanización, como consecuencia del positivismo cientifista y del productivismo industrial, carro al que se subió la iglesia católica y muchas otras sectas cristianas, que nos ha llevado a ser lo que somos: unos nihilistas embrutecidos, simplistas y descreídos (por generalizar y no entrar en pormenores). En el mundo oriental, exceptuando Japón (que está muy occidentalizado), todavía perviven las tradiciones de vivencia espiritual en muchas comunidades locales. Ciertamente, en la mayoría existe un grado de superstición grande; pero no en otras, donde te encuentras verdaderas cunas de sabiduría y bienestar interior. Cosa que nosotros hemos perdido por completo. [Fíjate que digo positivismo cientifista, que es la ideología subyacente a la dinámica producida por la asimilación por el poder político y financiero del cuerpo de conocimiento racional, científico, asumiendo que éste es algo que no es en realidad: inmutable e intrínsecamente verdadero. Vamos, la perversión absoluta de la dinámica científica original, para la cual toda verdad es transitoria y permanentemente sometible a prueba].

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a Desfaciendo entuertos sobre las tradiciones místicas orientales

  1. José Luis dijo:

    Siempre el mismo mensaje: las religiones no son dañinas de por sí, es su mala utilización la que provoca catástrofes. Los fundadores de las religiones estaban bien intencionados pero las adaptaciones perversas son la causa de muchas injusticias y atrocidades, no la religión. Las religiones son la justificación, el papel de regalo que envuelve la estrategia primigenia para dominar a las masas, para someter al otro. La religión es el argamasa que iguala a los pueblos, no a los señores, para que los humanos actúen como hormigas. El hombre es consciente de la muerte; la religión le da una herramienta para alcanzar la felicidad, después de esa muerte por supuesto. Jugar con el miedo es su función; prometer la felicidad más allá de la muerte, o de la reencarnación, según que casos, para someter las mentes y las voluntades. Desde el neolítico, la religión funciona de la misma manera: sometiendo a los débiles, castigando a los rebeldes… Y aparecen los discursos «humanistas» que dan brillo a las religiones iniciales inmaculadas…

  2. ¿Que dan brillo? ¿O que intentan explicar las cosas desde puntos de vista no meramente catastrofistas o nihilistas?

  3. Ángeles dijo:

    Hola. He leído que eres biólogo y te gusta el Alto Tajo. Tengo una casa cerca de allí y estuve allí la semana pasada. En el carril que sigue el río desde cerca del Puente San Pedro hasta cerca de Poveda vimos un colibrí sobre unas flores. Era pequeño, yo lo tomé por un abejorro. Mis acompañantes, argentinos, dijeron que era un colibrí. Uno hizo un vídeo. Lo analizamos luego en casa. Efectivamente era un colibrí. Aleteando, con el pico largo y delgado. Pequeño, no más de cinco o seis centímetros, quizá menos. ¿Sabes si existen en esa zona? ¿Has visto más?

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