¿Conciencia individual? ¿Conciencia colectiva?

No trato de reflexionar aquí sobre la naturaleza de la conciencia como fenómeno (¿es una propiedad de la actividad del cerebro, como defiende el paradigma mecanicista, o es un ente extracorpóreo, el resultado de cuya dinámica es la materia, y como consecuencia el cerebro, como defiende el paradigma denominado cuántico?) ni de su localización (intracorpórea, y por lo tanto exclusivamente individual, o extracorpórea, y por lo tanto universal, posturas defendidas por idénticos paradigmas), asuntos que están de plena actualidad pero que a mí personalmente se me escapan. La cuestión que planteo hoy, día de votaciones al parlamento europeo, es la de si, a la hora de decidir si votar o no hacerlo, ha de prevalecer la postura derivada de la conciencia individual o, puesto que estamos ante una supuesta empresa colectiva, que “depende de todos”, la postura individual ha de doblegarse al interés común. En el primer caso, queda justificada plenamente la decisión personal de abstenerse o no, mientras que en el segundo solo se justifica la participación activa. La cuestión crucial es, por lo tanto, si esto es realmente una empresa colectiva, o es un engendro que deriva de los intereses de una minoría (la sempiterna oligarquía) y que en realidad no contribuye más que a fortalecer dichos intereses, pero no los del conjunto de los ciudadanos, que realmente no contribuimos a la construcción de este proyecto más que a la hora de votar y a la de pagar impuestos. A mi, personalmente, no me cabe duda de que se trata de lo segundo. La Europa que se está construyendo es un ente colectivo a la defensiva, que intenta salvaguardar los privilegios seculares de la minoría dominante pero no sabe realmente cómo hacerlo, y recurre para ello a la desesperada a mecanismos pseudodictatoriales y a la defensa de un modelo social basado en graves injusticias (qué, si no, fue la imposición del “modelo de Bolonia”, que bajo grandes declaraciones de intenciones esconde un fraude mayúsculo al ciudadano) . En este contexto, ¿es lícito entrar al juego? ¿Es moralmente tolerable recurrir al manido, viscoso y tramposo argumento del “voto útil”, que dadas las circunstancias equivale a dar por bueno el principio maquiavélico de que el fin justifica los medios? ¿O ha de ser uno coherente consigo mismo, por encima de todo? A mí no me cabe ninguna duda. Los pilares del maquiavelismo, sobre los que se ha construido gran parte de la trama social moderna, repugnan a la mente libre. Apestan. Son incompatibles con el modelo de organización social sostenible que defendemos los partidarios de la preponderancia de los valores del humanismo espiritual y de la evolución consciente (o sostenibilidad ambiental, como se quiera).

No sé si queda claro…

 

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a ¿Conciencia individual? ¿Conciencia colectiva?

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