A trancas y barrancas

Qué terrorífico y desolador resulta que te abandones a la confianza hacia otra persona en la ilusión de que esta confianza es mutua, y tengas que acabar por reconocer que no siempre ha sido así, que en ti no se creía como tú ingenuamente asumías, y que tus castillos se acabaron cimentando en el aire. Ocurre a menudo, si, sobre todo a soñadores como yo mismo. Generalmente no tiene mayor importancia, pero a veces las consecuencias son devastadoras, de manera que te quedas pensando que en qué vas a poder creer en adelante…

Esta vida es, la mayor parte del tiempo, una vil y desagradecida traidora. Pero es lo que hay. Y al guerrero de luz, como dice Castaneda, no le queda más remedio que rechazar lo inaceptable y seguir caminando hacia la claridad, como mejor pueda. Aunque sea a trancas y barrancas. Así que… on the road again. Muerto, pero de pie.

 

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a A trancas y barrancas

  1. José Luis dijo:

    Pero, ¿Por qué hay que creer en algo? ¿Sólo porque tenemos un cerebro algo desarrollado? La vida, la vida en general, vegetal o animal, ya sea bacteria o elefante, no cree. ¿Para qué?

    • Conde Nado dijo:

      En parte, así es; creer es ni más ni menos que una consecuencia de la actividad de nuestro cerebro altamente elaborado, que es capaz de hacer proyecciones hacia el futuro basadas en nuestras experiencias pasadas. Pero en este caso, de lo que hablamos es más bien de una cuestión semántica. Se puede sustituir “en qué vas a poder creer en adelante” por “en quién vas a poder confiar en adelante”, y seguramente debería haberlo escrito así arriba. Por muy echado para delante que uno sea, la vida le va haciendo a uno desconfiado a base de palos. O cauto, si se prefiere.

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