Neoliberalismo y simpleza

El siguiente texto ha sido publicado por DRY en Facebook. Me parece muy interesante, excepto la aserción final de que la solución es ignorar a los neoliberales. No, no, hay que tomárselos muy en serio; si se les ignora se les da cancha libre, y ya vemos las consecuencias de ello.

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«La existencia de un abundante elenco de defensores del neoliberalismo sólo se puede entender pensando lo beneficioso que resulta esto para su carrera. Numerosos son los regalos con los que los plutócratas recompensan a los que se someten. Los más perspicaces e ingeniosos a la hora de inventar argumentos que vuelvan positivos los nefastos resultados de las políticas neoliberales, son premiados generosamente y se les garantiza el éxito profesional. Se publican sus trabajos, sus libros, se producen sus documentales, se les contrata como comentaristas en prestigiosos medios de comunicación, etc.

 Desprovistos de argumentos empíricos, la forma de razonar de los neoliberales para descalificar a sus rivales ideológicos está más próxima a la dialéctica sofista, o al juego de palabras. En realidad, acaban recurriendo al agotamiento.

 La estructura de su contra-argumentación general consiste en una serie de silogismos de una simpleza infantil:

 1. Oposición al neoliberalismo o sus formas extremas (ultraliberalismo, anarcocapitalismo) = “eres progre/izquierdista/comunista”.

 2. Luego oponerse al neoliberalismo (querer un reparto más justo de la riqueza) = “intervencionismo” = “Hitler y Stalin intervenían” = eran genocidas.

 3. Por lo que podemos concluir que querer un reparto justo de riqueza, desde el punto de vista neoliberal es ser un comunista genocida.

 La contra argumentación económica suele presentarse en estos términos:

 1- Si hay mejora económica es gracias al libre mercado, si se empeora es por culpa del intervencionismo.

 2- La prosperidad económica de un país intervencionista, por ejemplo el crecimiento económico de la URSS hasta los años 70 o el de Europa Occidental con las políticas socialdemócratas de posguerra (1945-75) se debe a otros factores (como a un crecimiento extensivo por la existencia de muchos recursos naturales) y no a los beneficios del intervencionismo público.

 3- La pobreza y las problemas económicos se derivan directamente del grado de intervencionismo, el crecimiento y la prosperidad depende del grado de libertad de mercado. Si los datos económicos de algunos países no dejan claro esto es porque el libre mercado no se aplica “realmente” “completamente” “efectivamente”.

 A partir de este alarde de simpleza intelectual, dicen demostrar sus afirmaciones con auto citas, es decir, citando a otros autores neoliberales que dicen lo mismo. Más ingeniosa es su creatividad a la hora de diseñar cifras o índices macroeconómicos con los que presentar como positivos los nefastos efectos de las políticas que defienden.

 Cuando se ven acorralados con argumentos económicos empíricos y realistas, intentan reorientar la conversación para salir de este terreno y se ponen a hablar de cosas que no tienen nada que ver. En el colmo del cinismo, usan estas ideas no económicas como si fueran refuerzos para sus argumentos económicos, como la supuesta relación entre políticas socialdemócratas e índice de suicidios o la aun más estrambótica idea de determinación cultural a la hora de aplicar una u otra política económica.

 La inconsistente crítica moral y cultural a las políticas socialdemócratas se acompañan con afirmaciones del tipo: «los nórdicos son unos “infelices» o “somos naciones/culturas distintas” o “aquí no funcionaría” y hablan de la incompatibilidad de la socialdemocracia con nuestro “carácter”.

 Si en una conversación con un neoliberal, consigues que no desvíe el tema y siga hablando de economía, llega un punto en el que los datos no dejan lugar dudas. En ese momento, en lugar de aceptar lo perjudicial que resultan sus políticas para la sociedad, hace un nuevo quiebro y vuelven al argumento inicial modificándolo parcialmente en estos términos: «si los datos reales no permiten demostrar la idoneidad de nuestras propuestas es porque nunca se han podido aplicar totalmente. Todo lo que hemos vivido hasta ahora es socialismo. Los liberales nunca hemos gobernado en los últimos X años»

 De la economía saltamos a la metafísica. El neoliberalismo deja de ser una propuesta práctica y se convierte en un ideal, en una utopía que aún no se ha materializado. Pero si seguimos sus mandamientos quizás algún día gocemos de la felicidad total en el paraíso neoliberal.

 Esto se puede contestar de manera similar, diciendo que «el socialismo realmente nunca se ha puesto en práctica, porque ha sido tergiversado», con lo cual nos llevarán de nuevo al punto previo y vuelta al bucle infinito.

 ¿Solución? Ignorarles. Son dogmáticos, anticientíficos y sólo su opinión es válida para ellos. La regla contra el neoliberalismo, especialmente en internet es «don’t feed the troll».»

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Neoliberalismo y simpleza

  1. Me rayáis con tantas vueltas de ciegos mareados. ¿Es que no veis que es un golpe de clase, un asalto al poder revirtiendo lo que es de todos a unos pocos, devolvernos al 18?

    • Conde Nado dijo:

      Es ambas cosas. Es un golpe de clase sobre la base de una ideología muy concreta, que acepta unos principios económicos muy concretos. El nombre de neoliberalismo es una etiqueta para reconocer a los oligarcas actuales, en función de su comportamiento. Yo no veo ceguera alguna, sino todo lo contrario.

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