Poco menos que inútil

El decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de «medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo [se supone, pues, que antes era irracional]», impuesto por el gobierno sin discusión previa ni siquiera en el entorno de las instituciones sociales (sindicatos y parlamento), que aunque estén obsoletas, rígidamente jerarquizadas y democráticamente debilitadas no deberían ser menospreciadas de esta manera, manda un mensaje claro [alienante y destructor de la creatividad heterodoxa], que es el mismo que yo recibí en el CSIC cuando deambulé por él con escasa fortuna [por mi manera de entender la investigación, en el contexto de la formación de los individuos como eje de la diversidad funcional social]: «Déjate de organizar o coordinar actividades académicas, de participar en foros universitarios y sociales, de defender activamente tus posiciones en relación con la conservación del medio y la biodiversidad, de promover seminarios fuera de horario para fortalecer la formación de los alumnos, de organizar la docencia en torno al fomento del espíritu crítico y de la rutina científica, de dar cursillos introductorios y charlas en institutos, de contribuir a la divulgación, incluso de indagar en cuestiones que no tienen un interés general [en el contexto de una sociedad eminentemente productivista, tecnocéntrica e instrumentalista]… porque todo eso te quita tiempo para hacer aquello que es productivo, es decir, publicar artículos que tengan impacto».

Uno siente que el enorme esfuerzo invertido en leer, escribir y transmitir ha sido, en los términos en que se interpreta por el grueso de la comunidad, poco menos que inútil. Al final va a ser verdad que yo no valgo para esto, tal como está montado…

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En relación con lo anterior, un colega, ecólogo de prestigio, ha escrito un mensaje en Facebook lamentándose de que recientemente le han rechazado hasta seis manuscritos, y preguntándose si es que los científicos españoles nos hemos vuelto «malos» de pronto. A lo que contesto por partida doble, justo a continuación y al día siguiente:

José Luis Yela Es negocio, amigo; negocio. Luego te negarán el sexenio correspondiente y te endilgarán 32 créditos. Algún día contaré mi miserable historia… Ánimo.

José Luis Yela Quiero añadir que mi comentario de ayer está hecho «en caliente», y que está altamente correlacionado con mi grado de frustración con toda la feria montada en torno a la ciencia como negocio y como arma de segregación social y alienación, que no ha hecho sino aumentar en España con el paso del tiempo. Pero mi situación es solo mía, y consecuencia de mi posición enfrentada al cientifismo institucional, y como es obvio el que aumente la tasa de rechazo de manuscritos no puede tener nada que ver con la malhadada corriente de pensamiento que ha llevado a promulgar el nefasto decreto-ley 14/2012, que tan horrendas consecuencias va a tener para el modelo de Universidad que algunos defendemos. Nada, lo sensato es rumiar los argumentos de los evaluadores, rehacer los manuscritos y volver a enviarlos donde se considere mejor. ¿A quién no le han aceptado alguna vez un manuscrito en alguna revista que tiene más prestigio en los círuclos que aquella a la que originalmente se había enviado? Mucha suerte.

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También está muy relacionado con el comentario inicial este otro cruce de mensajes, que se ha producido asimismo en Facebook:

Cristina Feijoó: ‎»La soledad y la inactividad no son desgracias de las que huir sino bendiciones por las que luchar. La pereza nos permite recuperar nuestra energía, conocer el mundo y conocernos a nosotros mismo, disfrutar más intensamente de la vida. Es entonces, mientras aparentemente no hace ni piensa nada, cuando el religioso escucha a los dioses, el artista recibe a las musas y el científico hace hallazgos, como Isaac Newton cuando vio caer una manzana de un árbil mientras «he sat in contemplatiove mood», según confesó a su amigo Stukely. Newton, por cierto, es otro de los genios que no disfrutaron de estimulación precoz y de actividades extraescolares». Carlos González.
A cuento de… esta vida de locos.

José Luis Yela Exacto. Salvando algunas cuestiones de detalle, éste es un hilo argumental capital que los «occidentales», cuya filosofía es esencialmente mercantilista, productivista e instrumental, hemos perdido completamente, y es precisamente uno de los argumentos clave que me distancia de muchos de mis colegas científicos «que hacen lo que hay que hacer».
Soledad e inactividad son bendiciones por las que hay que luchar… pero por las que la inmensa mayor parte de los que «hacen lo que hay que hacer» te van a criticar sin piedad, despreciando tu dinámica y asimilándote con oportunistas, caraduras, diletantes y vagos de solemnidad (no buscadores de la esencia en el silencio y la quietud). Ése es el precio que hay que pagar, viviendo en el contexto en el que vivimos. Lo que no implica que uno no pueda sentirse frustrado en ocasiones, claro.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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