Negro sobre negro: egoismo suicida

17 N 2011. Elecciones a rector en mi Universidad. Han votado dos tercios de los potenciales votantes (el otro tercio pasa olímpicamente). De los seis candidatos, dos son continuistas, vicerrectores en el equipo saliente y cuyo talante y acciones conocemos bien, y otros cuatro son noveles. Resultado: los dos continuistas se han repartido cada uno aproximadamente un tercio de los votos válidos. El resto de los candidatos se ha repartido el tercio restante. “Mi” candidato, el que desde mi punto de vista ha sido el único capaz de hacer un diagnóstico serio y riguroso de la situación y ha planteado propuestas operativas y positivas de mejora que aseguren una viabilidad a medio plazo de la Universidad, que es una persona fuera de toda sospecha a la que le quedan 5 años para jubilarse y que lo ha alcanzado todo en el ámbito académico sin presumir de nada, se ha llevado la peor parte: un 2,41% de los votos.

20 N 2011. Elecciones generales en España. Curiosamente, también hemos votado unos dos tercios de los potenciales votantes, y la abstención ronda el otro tercio. Se confirman los peores augurios: la derecha rancia, oligárquica, piramidal, neoliberal convicta, confesional de toda la vida se lleva la mayoría absoluta. El ecosocialismo no existe, virtualmente: Equo consigue un solo escaño en el Congreso, y además de rebote, gracias a su coalición con Compromis en Valencia (125.150 votos, en total). Izquierda Anticapitalista (24.456 votos) ni aparece en la mayor parte de las referencias…

En ambos casos no se buscan soluciones de fondo. Bajo toda clase de subterfugios semánticos atractivos y bien construidos pero huecos, se busca asegurar la posición personal y gremial coyuntural, y los que vengan detrás que arreen. Me avergüenzo de los miembros de mi especie. Y, como siempre, estoy con los (más) perdedores.

“Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.” Benjamin Franklin.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Negro sobre negro: egoismo suicida

  1. Culpemos a otros de nuestro avatar.
    Despreciemos a quienes no nos rinden pleitesía.
    Brinquemos sobre masas incandescentes con nuestra palabra, mirando de soslayo a quienes no lo materializan.
    Exijamos equidad, ética, pauta en la conducta y mil inutilidades a los carentes, en nuestro nombre bajo pena de exterminio.
    Así aliviaremos la carga de culpa despreciando a quienes brincando sobre su suerte exigen a otros mejorar lo suyo.
    Es lo que hay: una sola vida que debemos cuidar y disfrutar a tope, para eso nos valemos de la democracia y tan lícito es votar, como soñar en el foso de la nada, por molesto que nos sea.
    Quienes abandonan ahora el poder, lo hacen no por la fuerza, si no por sus errores que no quisieron, supieron, pudieron… enmendar.
    Ahora suframos la violencia y el exterminio de lo que no supimos defender con el horizonte claro y determinado de volver a crear donde solo queden rescoldos.
    Después de la lágrima y el sonrojo, cuidémonos del caos, del vacío, dotémonos de espíritu, letra y consistencia, retornando a portar el estandarte del trabajo serio con lealtad al programa, inquebrantables de ética irreprochable.

    Salu2

  2. Pingback: Más sobre el bochorno de hace tres días | Conde Nado (Al fondo a la izquierda, por favor)

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