¿Delirium tremens, paranoia o simple ego exacerbado? El desajuste entre entomólogos y entomófilos

En 1998 estaba trabajando en el INIA cuando me encontré una página de Internet donde un entusiasta de los insectos, Antonio Ordóñez, hacía sus pinitos en relación con la entomología fotográfica virtual, amparado en un dominio no poco pintoresco (perros.com). Le escribí y congeniamos rápidamente. No en vano yo me siento, ante todo, un entomólogo aficionado. Con el tiempo, mientras Insectarium Virtual se iba convirtiendo ya en un proyecto de mucho mayor calado, nuestra simpatía mutua derivó en colaboración efectiva. En un momento dado, Antonio organizó una base de datos de fotografías de organismos, que pretendía que fueran identificadas correctamente al nivel de especie, y me pidió que participase como “experto” encargado de la identificación de los noctuidos. Acepté encantado, naturalmente. En el fondo, estaba convencido de que por fin había surgido una plataforma que podía unificar criterios y acciones entre los colectivos de entomólogos exclusivamente aficionados y los más profesionales.

El proyecto siguió creciendo, y se fueron incorporando otras personas a las tareas de organización. Antonio, como era evidente, no podía gestionar él solo una empresa de tal magnitud. Y, como siempre ocurre, a medida que se iba incorporando personal, las líneas maestras de acción se iban remodelando. Una cuestión importante es que, al menos para mí (y estoy seguro que también para otros entomólogos), la adopción de algunos criterios de gestión esencialmente diferentes de los que habían regido Insectarium Virtual hasta ese momento no fue algo explícito, sino que se fue larvando tras el telón. Cuando algo así ocurre, no es extraño que puedan surgir situaciones equívocas y tensas, como de hecho ha sucedido.

En Septiembre de 2009 me escribió Antonio y me rogó que terciara en una discusión que se había suscitado en torno a la identificación de unas fotos. En esencia, uno de los expertos en Licénidos, colega universitario de prestigio, manifestaba sus dudas acerca de la identidad de un par de especies de mariposas, mientras que algunas personas, seguramente con mucha experiencia de campo y gran habilidad identificadora, pero también con bastante arrogancia, aseguraban que se podían identificar perfectamente. Como soy consciente de los problemas que plantea la identificación mediante fotos, acepté la petición de Antonio y escribí un mensaje que trataba de ser conciliador, a la vez que apoyaba implícitamente la postura de mi colega, mucho menos tajante, razonable y abierto a la duda. Tremendo error el mío. No debí haberlo hecho jamás, porque fue meterme directamente en un avispero. Incidentalmente, las dos personas más beligerantes eran mujeres, y acabaron lamentándose de que sus opiniones pudieran considerarse menos valiosas que las nuestras ¡¡por el hecho de ser mujeres!! Primer síntoma inequívoco de desatino… El caso es que los comentarios fueron subiendo poco a poco de tono y convirtiéndose en un sinsentido. Como no me gusta perder el tiempo en discusiones absurdas, acabé lamentando haber intervenido y borré todas mis anotaciones (lo que queda de aquello puede leerse todavía en http://www.biodiversidadvirtual.org/insectarium/Scolitantides+abencerragus-img70362.html), si no ha sido borrado posteriormente. En todo caso, me di perfectamente cuenta de la animadversión que existe hacia algunos de los “expertos” provenientes del mundillo académico por parte de personas muy vocacionales, pero carentes de una cierta perspectiva y de una cierta formación de base. A lo mejor es sobre todo hacia mí, que también puede ser, porque siempre me he caracterizado por decir lo que pienso para bien o para mal y no bailar aguas de ningún tipo, y es muy evidente que muchas personas no lo soportan. Lo que me pareció muy preocupante fue la actitud contemplativa de los organizadores, que situaban los comentarios de ambos lados del debate en un mismo plano, lo cual permitía pensar que o bien participaban de una animadversión parecida hacia los entomólogos del mundillo académico (imposible de creer en el caso de Antonio) o bien fueron incapaces de dialogar con las protagonistas y hacerles ver que, aunque técnicamente tuvieran razón, esas no son maneras de rebatir los argumentos de personas con un bagaje enorme a sus espaldas, y que por esa vía es muy difícil que se logre una colaboración efectiva y duradera con los entomólogos científicos. Los administradores pusieron paños calientes como nunca han de ponerse, porque la herida quedó abierta.

Y vaya si quedó abierta. Así estaba la cosa cuando, a mediados de Septiembre pasado, me encuentro en Insectarium Virtual una foto de un ejemplar potencialmente adscribible a una especie relativamente corriente, pero suficientemente distinto de la norma como para sospechar que pudiera tratase de otra cosa, es decir, de una especie aún sin describir. ¿Qué hace cualquier científico entomólogo de cualquier lugar del mundo cuando observa algo que puede ser desconocido? Sin ninguna duda, lo mismo que hice yo: solicitar alguna muestra para estudiarla. Algún ejemplar examinado en detalle puede dar la pista acerca de si se trata de una especie nueva, y por lo tanto seguramente local (y digna de ser tenida particularmente en cuenta en los planes de conservación), o se trata de la especie común ya conocida. Bajo la foto añadí el siguiente comentario:

“Xxxx, sería interesante que pudieras recolectar algún individuo de esta especie y mandármelo, para estudiar con detalle la genitalia y la estructura de las antenas. Desde luego, no se trata de Agrotis vestigialis típica; así que merece la pena estudiar el caso detalladamente. Saludos. JL.”

Esto puede gustar más o menos, y puede que sea hasta contrario a las reglas internas de la comunidad Biodiversidad Virtual (asunto del que nadie, nunca, me había advertido, y que no podía imaginarme; una cosa es no matar insectos indiscriminadamente y otra no matar alguno para estudiarlo). Pero, ¿qué haría cualquier persona medianamente sensata y no dominada por animadversiones anteriores, si fuera la responsable de una empresa y uno de sus empleados cometiera una equivocación? ¿Le recriminaría en público que eso no debe hacerse, o le llamaría en un aparte y le expondría el caso para discutirlo y en su caso corregirlo? El responsable máximo de Biodiversidad Virtual hizo lo primero, y escribió a continuación de mi comentario (como siempre, copio textualmente, errores ortográficos incluidos):

“Hola Jose Luis. Te recuerdo que está prohibido solicitar por parte de nuestros expertos que se realicen recolecciones sin recordar que se requieren los pertinentes permisos de captura expedidos por el organismo competente, en este caso el Departament de Medi Ambient de la Comunitat Valènciana. Si además se encuentran en algun espacio protegido necesitan el permiso de los gestores de dicho espacio. Así pues te ruego elimines el comentario anterior o lo haré yo mismo.”

Eso, en mi tierra, no son formas. A mí me soliviantaron muchísimo tanto la falta de tacto hacia mí, que hasta ese momento no había hecho otra cosa que ayudar (y me parece totalmente inconcebible que nadie pueda haber pensado otra cosa) como la cursilería cateta del comentario (en relación al sangrante asunto de los permisos). En todo caso contesté inmediatamente:

“Y yo a tí te recuerdo, Xxxxxx, que Xxxxx (así como el resto de los participantes) es suficientemente mayorcito para saber qué es lo que debe hacer y qué es lo que no. Igual que no necesito recordarle que coma a mediodía, lo cual resultaría ridículo, no necesito recordarle que requiere ningún permiso, porque lo sabe de sobra. Así que creo que tu celo resulta excesivo, y que más bien quien tiene que retirar su comentario eres tú. JL Yela.”

Como no podía ser de otra forma, se destapó la caja de los truenos. A partir de ese momento se sucedieron mensajes completamente delirantes por parte de las mismas dos personas que habían sido protagonistas de la discusión relatada al principio. Voy a llamarlas P1 (persona 1) y P2 (persona 2):

P1: “A mi el celo de Xxxxxx, nuestro director de IV, no me parece nada excesivo, pues no son pocas las recolecciones ilegales que se llevan a cabo y ya que la filosofía de esta página no tiene nada que ver con pedir recolecciones, con ni sin permisos. Y dado que Jose Luis y Xxxx son amigos y pueden comunicarse en correo privado a mí esto sólo me parece una provocación de mal gusto. Saludos.”

Así que es una provocación de mal gusto, decir que si puede recolectar algún individuo, que me lo mande… Hay que estar pasado de rosca para decir esto. Es cierto que yo podía haberme comunicado en privado con la persona que fotografió el ejemplar, naturalmente. Pero, ¿quién iba a pensar que las cosas estuvieran tan salidas de madre que nadie me fuera a llamar la atención públicamente, y que otras personas pudieran considerar mi comentario como una provocación?

A continuación terció P2:

“Estoy de acuerdo contigo y desde luego con Xxxxxx (el director). Ha sido una provocación de muy mal gusto. Saludos.”

Bueno. Pues no solamente se supone que yo estaba trangrediendo no sé qué normas sacrosantas, sino que además estaba actuando como un provocador de mal gusto. Vivir para ver. Pero más sorprendente resultó que precisamente quien me había llamado al orden demostrara que no era ajeno a la historia, porque añadió (voy a llamarle D, director):

“Vaya dos guardaespaldas que me han salido….. con vosotras al fin del mundo!! Y lo siento por Xxxxx, que sin comerlo ni beberlo se ha encontrado con esto en su foto. Saludos. JM.”

En este momento, el pensamiento que me invadía es “esto te pasa por tonto; parece mentira que todavía no hayas aprendido que quien con niños se acuesta, mojao se levanta.”

Por otro lado, en Facebook se había hablado algo sobre estos encontronazos, y yo había escrito:

“R: mil gracias por tu comentario. Llevo desde los 9 años enredado con esto, y tengo 54… O sea, llevo 45 años en el mundo de las mariposas. Los noctuidos los empecé a trabajar de manera digamos profesional cuando tenía 15, que fue cuando mi padre me trajo de Alemania el famoso Forster & Wohlfahrt. Así que mi facilidad no está basada en nada más que en el tiempo. Cualquiera puede hacer lo mismo con dedicación. En España tenemos ahora mismo 818 especies de noctuidos (varias van a ser publicadas como nuevas en el próximo tomo de Noctuidae Europaeae), pero al ritmo que vamos yo creo que debemos tener cerca de 900. O sea, si, hay muchas. En el mundo debe haber como 35.000 ya descritas; los noctuidos son un grupo hiperdiverso. Y apasionante, desde mi punto de vista. Pero se pueden controlar, al menos al nivel de género. No es tan difícil como puede parecer.
Sobre los comentarios estúpidos, bordes y fuera de contexto en Insectarium Vitual, pues deciros que yo me ví envuelto en una de esas trifulcas sin comerlo ni beberlo, pero que tampoco hay que hacer mucho caso. Yo no sé de quien habláis, y prefiero no saberlo. Pero vamos, que ninguno estamos a salvo. Por esas casualidades de la vida, hace un par de horas me he vuelto a encontrar un comentario completamente salido de madre bajo la foto de uno de los noctuidos que le he identificado a Xxxxxx Xxxxxx ¡Qué le vamos a hacer, no todo el mundo sabe ser elegante! He respondido bastante airadamente, así que no sé en qué acabará la cosa… pero bueno, a mí los cabreos me duran tres minutos, que es más o menos el tiempo que tardo en estar identificando otro noctuido. ”

Por desgracia, esta vez no se me pasó en tres minutos, porque lejos de reflexionar y reconducir la situación, que demostrado queda que no era su intención, P1 escribió en el mismo hilo (bajo el título de Increible!):

“Lo que me parece increíble es que encima el señor Yela se ponga a hacer críticas en el Facebook a BV. ¿Querrá encima dárselas de educado y por eso luego va por ahí exigiendo que sean borradas ciertas cosas que escribe y su nombre? como hizo conmigo en cierta foto de Pseudophilotes… ¿para que nunca quede constancia de sus errores ya que él es “perfecto” y además sabe más que nadie…
Pues aquí está la segunda prenda que te dejó anoche Xxxxxx:
“Y yo a tí te recuerdo, Xxxxxx, que Xxxxx (así como el resto de los participantes) es suficientemente mayorcito para saber qué es lo que debe hacer y qué es lo que no. Igual que no necesito recordarle que coma a mediodía, lo cual resultaría ridículo, no necesito recordarle que requiere ningún permiso, porque lo sabe de sobra. Así que creo que tu celo resulta excesivo, y que más bien quien tiene que retirar su comentario eres tú.
JL Yela.”
Si quiere aparentar que es educado tal vez debería disculparse… creo que con algunos más también, como con CC, nuestro inocente C, a quien también parece que pidió que le enviara capturas.
Sr. Yela aquí todos no son como usted, por lo que sí que hay que recordar que los permisos son necesarios, y seguro que CC no tiene ninguno ni falta que le hacen, usted no está aquí de experto para tener recolectores en toda la península, esta página de Biodiversidad no va de eso. Saludos.”

El único adjetivo que cabe ya para semejante comentario es el de delirante. Esta persona debe creer que para opinar sobre lo que a uno le de la gana hay que pedir permiso, como ocurre en los periodos dictatoriales. Aparte de que confunde el todo con las partes; lo que yo critico, y ya sin piedad, es la grosería y la cortedad de vista de unas cuantas personas que están en el círculo de la dirección de BV, no a BV (cuya labor, la de los aficionados de base, es digna del mayor apoyo, como no me he cansado de repetir siempre que ha hecho falta). ¿Yo perfecto? ¿Pero de qué está hablando…? En fin, delirios. Te dan un estacazo en las costillas, y todavía pretenden que te disculpes… Lo de “nuestro inocente CC”, expresión paternalista donde las haya, no hace sino definir perfectamente a quien lo escribe (aparte de que no tengo ni la más remota idea de quién es y qué le pedí, pero si se dio el caso pues claro que le pediría algún ejemplar para comprobar la identificación, es obvio). En fin, y lo de “recolectores en toda la península” para mí, solo merece otra sonora carcajada. Esta señora no sabe de qué habla. O alguien le ha estado llenando la cabeza de infamias o simplemente se ha dejado llevar malamente por impulsos basados en simples suposiciones y tergiversaciones de la realidad. ¿Cómo es posible que nadie, en el entorno de la organización de BV, haya reaccionado ante esto?

No sé si merece la pena seguir. Ante la cascada de despropósitos, y sobre todo ante la pasividad de otras personas responsables de BV, decidí dar por concluida mi colaboración con un colectivo donde hay individuos que me tienen tanta inquina y donde no se entiende ni lo más elemental respecto a la labor que desarrollamos los entomólogos (que no simples entomófilos, como la mayoría de quienes integran BV). Así que escribí:

“Simplemente, ruego a quien corresponda que me de de baja en este foro y se elimine mi nombre de todos lados donde aparezca. Mi labor es otra, y no quiero tener nada que ver con un grupo de intolerantes e ignorantes. Lo siento por el resto de las personas. Saludos.”

A continuación eliminé todos los comentarios que había insertado bajo fotos de noctuidos a lo largo de los últimos años. Y a otra cosa, mariposa. O a otra cosilla, polilla, que viene mejor al caso.

Los comentarios no acabaron ahí, claro; pero ya me aburro de seguir anotándolos. Algunos de los colegas con los que colaboro más asiduamente intentaron reconducir un poco las aguas, pero las dos personas más intransigentes y con más inquina hacia mí (P1 y P2) continuaron en sus trece. P2 llegó a añadir:

“Biodiversidad virtual NUNCA ha apoyado las capturas ni las apoyará y creo que el Sr.Yela se ha pasado insultándo de esa manera. El sabía de que su comentario era provocador y por eso lo puso. Saludos.”

Otra que confunde el culo con las témporas, por ser amable ante semejante bravata inconsecuente y lerda. Que mi carácter es provocador está fuera de toda duda, y lo llevo a mucha honra. Que con mi petición no había nada más lejos de una provocación es algo tan evidente que confundirlo solo puede ser consecuencia de un desbarre mayúsculo o de una mente infectada por infamias que vete a saber de dónde procederán. O por simple envidia, no tengo ni idea.

La cuestión es que, más allá de la anécdota, todo esto revela que yo era un ingenuo cuando suponía que por fin había surgido una plataforma que podía unificar criterios y acciones entre los colectivos de entomólogos exclusivamente aficionados y los más profesionales, como decía al principio. Un completo ingenuo. Porque la mayor parte de quienes están interesados en los insectos desde fuera de la óptica científica, independientemente de los comportamientos hostiles de unos pocos, ignoran completamente los fundamentos del avance científico entomológico. Y la reafirmación obstinada en las posturas intransigentes de algunos, que como siempre son los que más chillan, hace pensar que pocos de los científicos vamos a dedicar muchas energías a explicarlos. Eso, sin considerar la torre de marfil en que muchos de los científicos estamos encerrados, que ese es otro cantar…

Mal rollo. Muy malo. Lo siento, Antonio. Pero algo debías haber hecho…

***********************

Como era de suponer, he recibido bastantes adhesiones de colegas entomólogos, tanto en forma de correos personales como a través de la lista de Entomología de RedIris. A uno de ellos contesté:

Bueno, gracias. Pero insisto; es importante separar la anécdota de lo realmente importante. La anécdota es que en este caso se trate mí o anteriormente de otros. Es intrascendente, porque esto pasa y dentro de nada nadie se acordará de los detalles. Lo importante son las lecciones que se sacan, y aquí hay una muy clara. Al menos en mi lectura de los hechos. España no tiene tradición entomológica comparable a la de otros países de nuestro entorno. La incapacidad de quienes trabajamos en esto profesionalmente de trasladar nuestro mensaje al tejido social, incluidos gestores y “entomófilos digitales”, es manifiesta. La de éstos de entender los fundamentos conceptuales, metodológicos e instrumentales de la entomología científica, otro tanto (por más que todos hablen de ello, pero la mayor parte de las veces exhibiendo una ignorancia que podría calificarse de bochornosa). Esto hace prever que no lleguemos a tener nunca una tradición entomológica similar. Así es imposible, radicalmente imposible. Tenemos ombligos infinitamente grandes y ojos infinitamente pequeños. Pero todos, ¿eh? Todos. Que nadie piense que cargo las tintas con los que esta vez han hecho el ridículo. Quizá tengamos incluso más culpa los “profesionales”.

Ah, en absoluto me arrepiento de haber dedicado tiempo a la identificación de fotos de noctuidos en BV, todo lo contrario. Uno aprende y, se supone, enseña. Y eso conduce a que la mayoría de quienes suben fotos de noctuidos sigamos de una forma u otra en contacto. Que es de lo que se trata. Allá películas quienes se aprovechan, que va quedando claro quiénes y cómo son…

Saludos. JL.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a ¿Delirium tremens, paranoia o simple ego exacerbado? El desajuste entre entomólogos y entomófilos

  1. Isidro dijo:

    Ha valido la pena leer todo esto, a pesar de su longitud. Me siento completamente identificado contigo. Si te sirve de consuelo, a otros, incluyéndome, nos han tratado todavía peor. No me extraña nada, pero nada, que expertos de tu talla (no eres el único) se hayan marchado de esa plataforma. Su principal propósito es la divulgación entomológica, pero yo diría que su propósito secundario es la humillación entomológica.
    Yo casi puedo decir que “soy” Insectarium Virtual. Es decor, la plataforma ya existía varios años antes de que entrase, pero fue a partir de mi entrada (2006) cuando se levantó y creció. Cientos de fotos en varios años hasta mi entrada, miles y miles en un solo año a partir de ella. Creé gran parte del Banco Taxonómico, organicé las primeras quedadas entomológicas (testings), me dediqué a la búsqueda de expertos entomólogos en diversos campos para que entrasen y colaborasen, promocioné la página en todas partes, subí cientos, miles de fotos (soy la persona que más especies tiene subida a Insectarium y en el pasado fui la que más fotos tenía), muchas de las cuales eran especies primeras para la galería, incluso algunas nuevas para España o para Aragón. Hice miles de comentarios identificando todo, equivocándome en ocasiones como es lógico, pero creo que puede decirse que mi contribución es fundamental.
    Siempre ha habido rifirafes de pequeña talla que he dejado pasar, perdonado y olvidado. Incluso me llegaron a expulsar de la galería, por enfadarme (ligera y educadamente, sin usar el insulto) con un tío que había usado mi correo para llamarme patán así por las buenas sin provocación previa (salvando el hecho de comentar que había atontado a una libélula para poder hacerle foto, libélula que se recuperó después y volvió a volar libre, pero debieron considerarlo una especie de atentado medioambiental). Afortunadamente intervinieron por mí y al día siguiente volvía a ser administrador y miembro de Insectarium.
    En fin, he ido haciendo mi labor a lo largo de los años, y aunque no siempre ha sido del gusto de todos no ha habido problemas de gran envergadura.
    Hasta que un día alguien se le ocurrió la feliz idea de hacer administrador experto a Luis Vivas, un tipo que sabe de educación y formas lo mismo que de hemípteros: muy poco. Había causado problemas en otros sitios ajenos a Insectarium Virtual (si se me permite, prefiero usar el nombre primigenio de esta galería, ya que Biodiversidad Virtual es sólo una derivación de Insectarium), aseverando identificaciones erróneas, no aceptando correcciones (“esto es una colias sp. no se cual”, “es colias crocea” “no, sigue pudiendo ser alfacariensis perfectamente” cuando se veía a tres leguas que era crocea, por poner un ejemplo) y lo peor, saltándose los modales mínimos esperables de cualquier persona (como me dijo a mí: “eres el tío más “memetoentodoloquenomeimporta” que he conocido”, entre muchas otras cosas). Bueno, aun con estos antecedentes, cuando él de repente, sin afición previa por el grupo, decidió que se iba a hacer experto en Heteroptera, le hicieron administrador de hemípteros en Insectarium (ya que los anteriores expertos verdaderos en el grupo, como Paride Dioli y Manuel Baena, habían abandonado la plataforma hartos del trato que se les daba). Aprovechó este poder inmediatamente, realizó un gran trabajo, todo hay que reconocerlo, pasando miles de especies al Banco Taxonómico. Lo malo es que con su carácter, su creencia de que es una deidad intachable, pasó varias fotos, perfectamente identificadas previamente por expertos de verdad, al Banco con nombres diferentes al de las especies que correspondían. Carpocoris pudicus como Carpocoris fuscispinus, (éste fue el único que, tras meses, quizá más de un año, de insistencia constante y diaria para que lo volviese a dejar como estaba, aceptó, no pasarlo al Banco con su nombre correcto pero al menos volverlo a dejar en las Carpetas de Trabajo donde yo podía cambiarle el nombre), Crocistethus aeneus y C. waltlianus como viceversa, Troilus luridus como Codophila varia, Eysarcoris ventralis como Eysarcoris sp. y muchas otras cosas así. Claro que a las primeras se lo pedí de buenas, hasta supliqué, pero no sirvió de nada.
    Ahora ese tipo es miembro de la “Junta de Biodiversidad Virtual”, el órgano que administra esa página (ya no es más Antonio Ordóñez, que abandonó sus poderes en Insectarium). Con Ordóñez al menos había algo más de orden y buenas formas que ahora.
    La gota que colmó el vaso llegó cuando subí una foto de Dicranocephalus medius, identificada por mí mismo con ejemplar y claves. Se veía perfectamente que tenía un anillo mediano oscuro en el segundo artejo antenal, del que carece el más común de los Dicranocephalus, D. albipes. Luis Vivas me editó la foto como Dicranocephalus albipes. Harto de su actuación impune, le pedí como siempre una vez más que dejase las cosas como estaban.
    Pasó un cierto tiempo y me di cuenta de que esa foto había desaparecido. No estaba en mi galería. Dos veces seguidas me han editado mis preferencias de Insectarium para hacer que no me lleguen mensajes de la galería y así no enterarme yo de cuando me editan o comentan una foto. Así, no me enteré de que esa foto me la habían borrado. Así pues, volví a subir una foto de Dicranocephalus medius (aprovché y subí una de otro ejemplar de otra localidad, que la foto se veía mejor) para tener representación de la especie en mi galería. A la foto le acompañaba el comentarioa adjunto de que “como veo que mi anterior foto de esta especie ha sido borrada, la subo de nuevo”.
    Inmediatamente me llegó al correo el mensaje de edición de foto diciendo “Luis Vivas ha editado su foto Dicranocephalus medius: imagen movida a Fotos para borrar”. Sin decir nada, simplemente volví a editar la foto y ponerla en las Carpetas de trabajo, para encontrarme que de inmediato volvía a estar editada por Luis Vivas para borrar. Ésto pasó cuatro o cinco veces y al final, harto, dejé un comentario en la foto (tras el cual Luis Vivas dejó de movérmela a imágenes para borrar). El comentario decía lo siguiente, más o menos (de memoria, puede no ser exacto):
    “Ante la insistente edición de esta foto por parte de Luis Vivas que la mueve a fotos para borrar, solicito la ayuda para frenar esta desatacación de las normas y evitar que esta foto vuelva a ser borrada”.
    La respuesta recibida (de Jordi Clavell), que no fue inmediata sino que taró más de una semana, habría derrumbado a un santo de escayola. Básicamente, decía lo siguiente:
    “mira, Luis Vivas es nuestro experto en hemiptera, la foto es de Hemiptera, por lo tanto, si Luis Vivas considera que debe estar en fotos para borrar, es que debe estar allí”.
    Respondí lo siguiente, y aún creo que fui demasiado suave ante tantas vejaciones sufridas:
    “Toma ya! O sea, que yo, que soy administrador de Orthoptera, puedo poner el nombre erróneo que me de la gana a un Orthoptera y nadie puede decirme ni mú, no? Y no sólo eso, sino que si me da la gana borrar todas las fotos de Orthoptera tampoco nadie puede decirme ni mú, no? Habrá que ponerse manos a la obra”.
    Evidentemente, no borré ninguna foto gratuitamente, tan solo aquellas repetidas, inidentificables o de muy baja calidad. Y en realidad, ni siquiera ésas, puesto que no las borré, sino que las pasé a las carpetas respectivas de “fotos repetidas”, “fotos no identificables” o “fotos para borrar”, esperando simplemente el consentimiento del autor de cada una para borrarlas.
    Esto sucedió en marzo de este año. Ya ves, han pasado dos meses. Sin embargo, ha sido hace menos de una semana cuando me he encontrado este mensaje en mi correo:
    “Mensaje de la junta de Biodiversidad Virtual:
    Ante sus constantes insultos, quejas, humillaciones, peticiones, apremio en las identificaciones, etc (nota aparte: ¿¿¿¿qué significa eso de apremio en las identificaciones?????) no estamos dispuestos a tolerar ni un segundo más su actitud y queda degradado de Administrador a Usuario en la galería de BV.” Más o menos así.
    Les respondí de inmediato, incluso tuve la educación de decir que podía aceptar la degradación a usuario, pero no los motivos y falsas acusaciones que usaban como escusa. Ha pasado una semana y ni siquiera nadie me ha respondido 0_0 y eso que respondí poniendo en copia a todos los posibles responsables de Insectarium. Y a fecha de hoy, sigo siendo usuario.
    Esto supera la más siniestra imaginación diabólica. Trataré de que me eliminen de la galería, eliminando todas mis fotos y comentarios (porque eso de quedarse con todo lo bueno que ha hecho uno tras tratarle a patadas, es simplemente un robo). Aunque no creo que lo consiga, pero tampoco importa mucho. En fin, quizás algún día se den cuenta de que quien siembra vientos, recoge tempestades, de toda la gente valiosa que se ha ido de allí por su maltrato…. aunque en este caso más bien parecen sembrar tempestades y recoger sólo vientos.

    Bueno, un abrazo solidario. Te mandaré fotos de noctuidos para identificar en breve, supongo, ya que esta noche iré a una trampa de luz.

    Un abrazo,
    Tu amigo,
    Isidro

  2. Conde Nado dijo:

    Bueno, pues no me extraña nada lo que me cuentas. De todas formas, con su pan se lo coman. En el fondo, ¿qué más da que las fotos estén bien o mal identificadas? Puesto que las imágenes están en Internet y quien de verdad conoce los bichos sabe lo que son, o lo que pueden ser, se puede usar la información para lo que de verdad es útil, es decir, para trabajar con ella. Lo demás es polvo que se lleva el viento… Que hagan lo que quieran.
    Yo no tuve que borrar fotos porque no había subido ninguna. Lo que hice fue editar una a una todas aquellas en las que había insertado comentarios, para borrar éstos. Mientras a uno le quieren uno está dispuesto a dar lo que haga falta. Cuando a uno le tratan desconsideradamente, punto final. Y no hay más.
    Yo sigo identificando aquellas figuras que se suben a Facebook, donde varios de los usuarios de BV ponen las suyas de noctuidos. Sin ningún problema; todo es amabilidad y buenas maneras. Así que si te hace falta alguna vez mi concurso, pues ya sabes. De todas formas, tú sí que eres un verdadero experto; te sigo por diferentes sitios, y realmente tu conocimiento es enciclopédico.
    Bueno, dediquémonos a nuestra afición y olvidémonos de los soplagaitas, que no merecen la pena…
    Un abrazo. JL.

  3. J.M.Cubero dijo:

    Hola muy buenas,
    ya que he sido invitado a leer estas líneas, me veo obligado a expresar lo que ahora realmente acabo de comprobar. Me he quedado impresionado, pues no me podía imaginar que pudiesen ocurrir estas cosas en la plataforma. De hecho, siendo como soy un supuesto “experto” en efemerópteros, o así lo creen ellos y me permiten trabajar con las fotos de muchos aficcionados que como yo suben sus fotos al banco, de manera totalmente desinteresada, me parece de muy mal gusto que se quieran aprovechar de la gente de esta manera. De momento seguiré con las identificaciones, mientras no tenga problemas parecidos a los que habéis tenido vosotros, puesto que de darse una situación similar dejaré de perder mi valioso tiempo inútilmente. Me da pena lo que os ha pasado, además no creo que sea para tanto follón, lo que me da e entender que los “dueños” de la plataforma BV tienen intereses ocultos.
    Por mi parte, no pienso romperme mucho más la cabeza. Últimamente tengo poco tiempo libre para dedicarme a la plataforma, y si encima no te lo van a agradecer…pues ya me contaréis. Nada, que me habéis abierto un poco los ojos, así que tendré cuidado, pues yo también sacrifico algunos ejemplares en mi casa para poderlos identificar correctamente, si no es imposible. Además, qué gilipollez, si me permitiis la palabrota. Con la cantidad de insectos que matamos sin querer con el coche, o caminando por el campo, que no es lo mismo sacrificar unos ejemplares que aniquilar la especie.
    En fín, que no nos pagan para trabajar gratis. Y si os hace falta que os identifique alguna especie ( o género ) pues me enviais las fotos por e-mail, y a ver qué podemos hacer.
    Un saludo cordial.
    J.M. Cubero

    • Después de un tiempo, tengo todo aquello ya casi olvidado, pero si, fue muy desagradable, y demostró claramente tres cosas: 1. que hay gente en BV que no tienen la más mínima elegancia en el trato ni empatía hacia nadie que no comulgue estrictamente con sus principios; 2. que dicha iniciativa tiene poco que ver con la ciencia, porque no ya no entienden que se pueda requerir material para asegurar identificaciones difíciles o incluso para describir formas nuevas, sino que un porcentaje relativamente alto de las identificaciones es erróneo, como no podía ser de otra forma al tratarse únicamente de fotos y al haberse distanciado progresivamente de la iniciativa una buena parte de los entomólogos serios; y 3. el que las fotos no estén georreferenciadas, ocultándose al público las localidades, reduce drásticamente el valor científico de las imágenes. Es una pena, pero estamos en España; estos no son males de BV, sino lacras estructurales de nuestra sociedad, que no hemos sabido superar. Aquí pasamos del blanco al negro en dos segundos, y todos nos creemos el centro del mundo.
      Saludos.

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