La ciencia

Otro comentario en Facebook, para «desfacer entuertos» frecuentes:

«Por cierto, que quizá no está de más un comentario sobre lo que es la ciencia, puesto que se escriben tantas cosas absurdas sobre ella. La ciencia es un conjunto de procedimientos que permiten acceder al conocimiento racional. Así pues:

1. no se puede confundir ciencia con conocimiento, como hacen tantas personas;

2. hay aspectos del conocimiento que no son abordables por el procedimiento científico, en contra de lo que defienden muchos científicos (que pueden ser técnicamente solventes pero que carecen de formación no técnica); y

3. la ciencia no es una panacea; sirve para lo que sirve, que es mucho, pero no todo. Ni mucho menos. Lo que distingue a la ciencia de otros procedimientos de adquisición del conocimiento es que nos ayuda a explicar la realidad que nos rodea mediante aproximaciones predictivas. ¿Eso que quiere decir? Que la rutina científica consiste en el fondo en elaborar supuestos (hipótesis) sobre la organización y el funcionamiento del mundo, basados en la observación, que permiten describir no solo lo que está ocurriendo, sino deducir lo que ocurrirá previsiblemente en el futuro si se dan las circunstancias oportunas. La naturaleza predictiva de la ciencia es la que le otorga su mayor valor de uso, y por eso la ciencia es tan básica para el desarrollo tecnológico en nuestra sociedad industrializada. Obviamente, se puede hacer buen y mal uso de los frutos de la ciencia y de la manera en que se favorece o impide su desarrollo; pero eso ya no tiene que ver con la naturaleza de la ciencia, sino de los científicos y de los administradores, como humanos que somos.
Existe mucha discusión inútil entre científicos y no científicos sobre si conocimiento científico es solo aquel obtenido mediante el procedimiento hipotético-deductivo que acabo de resumir o si también puede denominarse conocimiento científico al obtenido mediante el procedimiento inductivo, meramente descriptivo. Para ilustrar sobre la futilidad de la discusión basta con enumerar las fases operativas de la rutina científica, tal como las desarrollamos a diario en laboratorios y despachos:
1. Observación. Si no se produce ésta, de la forma que sea (mirando, anotando, leyendo, escuchando, etc.), no hay investigación posible. Ni ciencia. De la calidad de la observación depende el resultado técnico de la investigación; del entusiasmo puesto en ella, el resultado no técnico.
2. Descripción. Aquello que se está observando ha de ser descrito de la forma más precisa posible, para que sea útil para su análisis o discusión. Normalmente, la descripción de la información lleva aparejada una fase de síntesis de ésta para poder ser analizada correctamente, lo que suele hacerse mediante procedimientos mentales basados en una explicación a priori de las observaciones (es decir, recurriendo a la aplicación del método inductivo).
3. Elaboración de hipótesis. Las observaciones se realizan normalmente porque uno quiere contestar alguna pregunta que se ha planteado previamente. Como usualmente uno no es ni mucho menos el primero en plantearse ninguna cuestión, lo que suele hacerse es considerar un supuesto, aquel en principio más plausible (es decir, aquel al que observaciones de otros han otorgado mayor grado confiabilidad), al que referir las observaciones propias.
4. Contraste de hipótesis. La hipótesis más plausible debe ser ahora sometida a prueba mediante la comparación lógica (análisis) con los resultados de la observación propia. Si nuestras observaciones encajan con la hipótesis, ésta queda corroborada (lo cual no implica que sea cierta: simplemente no hay nada que indique que sea falsa. Esto es crucial, y esto es lo que la inmensa mayoría de los especuladores desconocen, en gran parte por la escasa habilidad de los científicos para explicarlo y por la enorme arrogancia con que actuamos en general). Si nuestros resultados no encajan, algo está ocurriendo; puede que hayamos diseñado mal la manera de hacer las observaciones, puede que no hayamos tenido en cuenta condicionantes importantes, etc., y hay que volver a empezar de cero. Vuelta a pensar, vuelta a observar. Si los resultados de nuestro análisis demuestran que la hipótesis inicial no se cumple, ésta se rechaza. No vale, porque no sirve para explicar el fenómeno observado. Por lo tanto, es necesario sustituir ese supuesto por otro más verosimil.
Corolarios:
1. el procedimiento científico es la aplicación del razonamiento hipotético-deductivo sobre la práctica inductiva; y
2. no hay otro procemiento más modesto en cuanto a sus pretensiones (puesto que trata de aproximarse a la realidad a pasitos, y somete a la duda cualquier supuesto) que el científico, ni que genere tanta información útil. Eso si, insisto: no es el único, porque la realidad no puede concebirse solo desde la óptica lógica y racional. Es también importante ratificar que esto ha sido reconocido por todos los grandes científicos y pensadores (Newton, Einstein, Gould, Asimov, Sagan, Hawkins… por nombrar solo unos pocos), y que son los mediocres y escasamente formados los que lo niegan (que como somos muchos más, hacemos mucho más ruido, claro).

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a La ciencia

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