La resistencia ante la crisis

 
La resistencia ante la crisis
 
Josep Maria Antentas y  Esther Vivas | Público (edición catalana) (http://www.anticapitalistas.org/node/5337)

Un año y medio tras el crack de Wall Street y en plena presidencia española de  la Unión Europea (UE), la situación de las resistencias y los movimientos sociales catalanes está marcada por una tibia respuesta frente a la crisis. Así lo muestran, las hasta ahora débiles movilizaciones durante este semestre europeo. Atrás queda el optimismo que invadió a gran parte de los movimientos en el momento del derrumbe financiero, marcado por un visible desconcierto de  las clases dominantes.

La  situación es bastante contradictoria. El neoliberalismo está completamente desacreditado y la crisis ha abierto espacio para un discurso y para un “sentido común”, en la acepción gramsciana del término, anticapitalista, pero las políticas dominantes profundizan los recortes sociales. Al mismo tiempo, la  deslegitimación del neoliberalismo y el aumento de la credibilidad del anticapitalismo coexiste con un fuerte arraigo social del individualismo, el consumismo, la  privatización de la vida social y la despolitización.

Hay un sesgo muy grande entre el descrédito del actual modelo económico y  su traducción en acción colectiva. Las respuestas a  la crisis, sobre todo en los centros de trabajo, son limitadas, defensivas, de poco alcance y, la  mayoría, han acabado con derrotas. Esta dinámica, es necesario decirlo, se ve favorecida por la política de concertación de los grandes sindicatos, que fomentan la pasividad y la resignación. La convocatoria de movilizaciones tras el ajuste anunciado por Zapatero indica un cierto cambio de actitud, pero hará falta empujar por debajo para ir hacia una huelga general y una confrontación sostenida.

Las reacciones de los trabajadores, en escenarios como el actual, pueden estar dominadas por el miedo y el egoísmo o por la  solidaridad y la rabia frente a la  injusticia. Pueden orientarse hacia opciones progresistas o girarse hacia alternativas reaccionarias. No hay ningún automatismo entre malestar y  movilización social, y  todavía menos, movilización en sentido solidario.

La respuesta social a la crisis no ha sido, hasta ahora, proporcional al descrédito del actual modelo económico. Conflictos y resistencias ha habido, y algunos relevantes, pero han tenido una base social limitada y  dificultades para trascender más allá de los sectores militantes organizados y más activos. Las tendencias a la fragmentación predominan sobre las tendencias a la unificación de las luchas, sin que ninguna de ellas actúe como elemento centralizador y catalizador que permita arrancar un nuevo ciclo de  movilizaciones. Faltan victorias que hagan de revulsivo y permitan iniciar un periodo ascendente de acumulación de fuerzas, demostrar la utilidad de la  acción colectiva, aumentar las expectativas de aquello posible, vencer el escepticismo o  el miedo y contribuir, como señala el sociólogo Luc Boltanski, a “socializar la rebeldía y la idea de que la realidad es inaceptable”.

Pese a  la retórica entonada con fuerza, a comienzos del semestre, por parte del gobierno Zapatero y la mayoría de sus homólogos, que lo peor de la crisis ya había pasado y que la  luz al final del túnel se empezaba a ver, la  verdad es muy distinta. La crisis económica se ha transformado en crisis social. Estamos al final del principio, no al principio del final. Las turbulencias en la  zona euro y  el estallido de Grecia así lo demuestran. El ajuste anunciado significa la entrada en una nueva fase de endurecimiento de los intentos de transferir el coste de  la crisis a los asalariados.

Las dinámicas de los movimientos sociales son siempre imprevisibles. No se puede ser fatalista ni llegar a conclusiones prematuras respeto a  la debilidad de la reacción social, y menos ahora que el anuncio de los recortes puede hacer que se mueva la situación. Estamos todavía en una primera etapa de una crisis de largo recorrido y es necesario huir de lecturas demasiado impresionistas de  la realidad. Sin voluntad de establecer comparaciones históricas, no está de  más recordar, por ejemplo, que tras el crack de 1929 el movimiento obrero norteamericano tardó más de cuatro años en responder, pasar a  la  ofensiva y  sacudir la vida política y social del país.

Conviene evitar tanto los optimismos exagerados como los pesimismos paralizantes. Al igual que Saïd el pessoptimista, el personaje de  la  novela del escritor palestino Emile Habibi, ni optimistas ni pesimistas, los activistas sociales deberíamos permanecer simplemente “pessoptimistas”.

*Josep Maria Antentas y  Esther Vivas son autores de  Resistencias Globales. De  Seattle a  la  crisis de  Wall Street (Editorial Popular)
**Artículo aparecido a  Público  (edición de  Catalunya), 18/05/2010.
+ info: http://esthervivas.wordpress.com

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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