Desmitificación de la figura del profesor

 
Algunos profesores no estamos solo para dar clase. Defendemos una idea, una forma de pensar y hacer las cosas. Incluso un estilo de vida. Y lo hacemos porque creemos que es nuestra obligación como formadores. Otros apenas se implican en este tipo de asuntos; son simples técnicos y defienden esa postura, en ocasiones confundiendo magisterio con proselitismo o misión pastoral (http://www.e-libro.net/E-libro-viejo/gratis/savater.pdf). Pero da lo mismo; independientemente del grado de implicación personal, todos nos levantamos con la boca pastosa por la mañana. Todos necesitamos ausentarnos alguna vez e ir al baño a resolver necesidades variadas, sólidas, líquidas o gaseosas. A todos nos entra hambre y, en ocasiones, nos compramos una bolsa de panchitos o un emparedado a destiempo para comérnoslo en cualquier lugar apartado, fuera de vistas curiosas. Aunque abunden entre nosotros los individuos altaneros y vanidosos, no hay ninguna diferencia esencial entre cualquiera de nosotros y cualquier repartidor de periódicos o conductor de autobús. Ninguna, excepto la suerte que tenemos de tener el trabajo que tenemos. Por lo demás, algunos de nosotros somos personas antes que profesores, aunque que a la inmensa mayoría de los alumnos les podamos parecer algo así como figuras inalcanzables (a causa de aquellos que se esconden tras todo tipo de barreras o que interpretan la docencia desde su faceta técnica exclusivamente). Somos personas normales y corrientes…
Así que ese supuesto poder que parece que desplegamos sobre el alumnado, al que de alguna forma podríamos tener en nuestras manos ejerciendo la potestad de suspenderle o aprobarle, es simplemente irrelevante. Sois vosotros los que os suspendéis o aprobáis, aunque obviamente ciertos de nosotros podemos ponéroslo más o menos difícil. Alguno de nosotros puede ser tan necio de intentar suspender reiterada e injustamente a alguien, pero esa actitud no conduce en definitiva a ningún sitio porque podéis ejercer vuestro derecho de reclamar un tribunal imparcial. Y suspender alguna asignatura no significa nada; yo mismo suspendí en el último curso ¡la Zoología y la Ecología! Y aquí estoy, de profe de Zoo en la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente y de Ecología en el IREC (y nada mal valorado por el alumnado, por cierto, dicho con la mayor modestia, ni por aquellos de mis colegas que no me ven como una amenaza para su propia comodidad ni para sus intereses particulares).
Vamos, que estamos todos en el mismo barco. Y lo más sabio que podemos hacer es intentar tirar todos de la misma cuerda, en la misma dirección.
 
(Día 18: Me extraña mucho no haber recibido más que un solo comentario…)
(Día 31: Pues o esta página ha dejado de recibir visitas, que sé que no, o el asunto carece de interés, que tampoco, o he escrito una estupidez irrelevante, que bien podría ser, o hay miedo a opinar, que también puede ser. La falta de valentía, a menudo confundida con una falsa prudencia, es un rasgo característico de nuestros días. ¿O hay otras explicaciones?)

 

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a Desmitificación de la figura del profesor

  1. Arantxa dijo:

    a ver si es verdad que tu la desmitificas un poco, aunque trabajo te va a costar ya te lo digo…. por desgracia asi es

  2. Conde dijo:

    Bueno, sí. Yo solo trato de poner mi granito de arena, que por si solo es insignificante. Intento desmitificar la figura sobre todo con mi actitud, aunque uno mismo no tiene nada fácil calibrar hasta qué punto consigue algo o no. Especialmente, en un contexto nada favorable, en que una buena parte del profesorado (como veo que sabes bien) actúa más bien en sentido contrario. Así es la vida. Y así hay que aceptarla.

  3. veronica dijo:

    Yo creo, que si, claramente es la actitud del profesor la que hace el verlo lejano (y hasta con miedo segun quien sea jejeje). El temor del poder de "aprobar" y "suspender" es algo que está y estara ahi mas por culpa de unos pocos que de la mayoria. 🙂

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