Cuervo Ingenuo

 
Tú decir que si te votan
tú sacarnos de la O.T.A.N.
Tú convencer mucha gente,
tú ganar gran elección,
ahora tú mandar nación,
ahora tú ser presidente.
Hoy decir que esa alianza
ser de toda confianza,
incluso muy conveniente.
Lo que antes ser muy mal
permanecer todo igual
y hoy resultar excelente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Cuervo Ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú.
¡Por Manitú! ¡Por Manitú!
Tú no tener nada claro
cómo acabar con el paro.
Tú ser en eso paciente.
Pero hacer reconversión,
y aunque haber grave tensión
tú actuar radicalmente.
Tú detener por diez días
en negras comisarías,
donde mal trato es frecuente.
Ahí tú no ser radical,
no poner punto final,
Ahí tú también ser paciente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Cuervo Ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú.
¡Por Manitú! ¡Por Manitú!
Tú tirar muchos millones
en comprar tontos aviones
al otro gran presidente.
En lugar de recortar
loco gasto militar,
tú ser su mejor cliente.
Tú mucho partido, pero
¿es socialista, es obrero?
¿O es español solamente?
Pues tampoco cien por cien.
Sí americano también.
Gringo ser muy absorvente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Cuervo Ingenuo no fumar
la pipa de la paz con tú.
¡Por Manitú! ¡Por Manitú!
 
*****************************

Javier Krahe escribió estos versos hacia mediados de la década del 80. Según tengo entendido, los cantó por primera vez en un concierto celebrado en Madrid acompañando a Joaquín Sabina y Viceversa, que se retransmitió por televisión. Se trata de una crítica de las posturas sibilinas de la clase política, que es capaz de contradecirse más allá de los límites de la coherencia, movida por intereses coyunturales (cuando no espurios). En particular, está dedicada al hábil pero engañoso Felipe González. Curiosamente, cuando esta canción iba a ser interpretada, las cámaras de TVE se apagaron y no se pudo retransmitir, aunque más tarde apareció en un disco que recogía el concierto entero. Muy edificante y muy demostrativo de lo que ha estado ocurriendo con excesiva frecuencia en el marco de los sistemas democráticos occidentales ("democracias representativas") durante el último medio siglo, especialmente en las meridionales, más controladas por los poderes institucionales y menos por la decisión popular. Al parecer, y yo me lo creo, Javier Krahe sufrió otras represalias e incluso amenazas, a lo que él ha comentado: "Lo único que sentí fue descubrir la baja estofa de nuestros políticos".

Pero, ¿no es acaso función esencial del creador, sea éste artista o científico, ser crítico y someter a duda los postulados establecidos? ¿Qué encierra la actitud de esos "artistas" y de esos "científicos" contemporáneos que se alinean cómodamente con las corrientes de opinión mayoritaria y que ofrecen al público fundamentalmente lo que éste quiere oír, ver o entender? ¿Qué busca David Bustamante con el producto que elabora más que vender mercancía, es decir, solucionar su vida? ¿Qué buscan los prolíficos científicos españoles, que han publicado durante las últimas dos décadas infinidad de artículos más que sus colegas de la mayor parte del resto de países pero cuya repercusión, con notables excepciones, ha sido mínima? Negociar, vender el producto, subirse al carro del productivismo en vez de plantar cara, mediante la razón y la palabra, al despotismo de la banalidad imperante. En definitiva, contribuir a la dinámica insostenible de la filosofía de mercado tecnocrática predominante (mejora de la calidad en los medios para estimular la productividad o cantidad de bienes y servicios) frente a las posturas humanistas, no tecnocráticas, que defienden la calidad de vida en sí misma (por más que mantenerla suponga una merma de la cantidad de bienes y servicios disponibles). Bajo la excusa de que es indispensable adoptar una postura posibilista para lograr algún objetivo, lo cual es probablemente cierto, una buena parte de la academia española actual (artistas y científicos), especialmente la que no sobrepasa los 50 años, se ha transformado en un colectivo muelle, guiado fundamentalmente por criterios de oportunidad. Todo vale, o casi, si contribuye al aumento de la productividad. Mejor no enfrentarse a los problemas de fondo, que (dicen) son irresolubles por nosotros (lo cual es falso de solemnidad: la solución comienza por la crítica desde la firmeza); mejor (para el interés propio, claro), mirar para otro lado. Y cuando el Krahe de turno habla, hastiado de tanta blandenguería mental y de tanto alineamiento con las posturas oportunistas impuestas desde el poder, desde ese poder que hace perder la cabeza, van todos a una a apagar las cámaras, sin que un mínimo sentido de la vergüenza les haga temblar el pulso. No hay nada que envalentone más el espíritu humano que la sensación de pertenencia al gremio, independientemente de la dirección que éste lleve. Pero, también, no hay nada que le haga aproximarse más al desastre, y si no repásese la historia de las guerras y escudríñense con detenimiento las causas de la crisis ambiental actual.

El poder destruye, y lo hace sobre todo cuando quienes rodean a quien lo detenta no le someten constantemente a la crítica. Pocas cosas hay más nefastas que las cortes de comparsas, que son quienes justifican los argumentos del poderoso (por parciales que éstos sean; sabido es que cualquier razón es justificable). Lo más destructor para la creatividad y la libertad del pensamiento son los acólitos disfrazados de independientes que, tras la toma de decisiones por la corte afín, proclaman la absoluta transparencia y ecuanimidad del proceso. Y no deja de ser sorprendente que estas cosas ocurran entre los científicos, que se supone que estamos entre los más capacitados intelectualmente. No deja de ser realmente llamativo que, precisamente entre los biólogos de campo, supuestamente acostumbrados a pensar en términos de complejidad de efectos, predomine tanto la idea lineal, reduccionista y en definitiva pueril del "dos más dos son cuatro". No. Dos más dos no son (siempre) cuatro. Y nuestro deber es preguntarnos porqué.

No acabemos de matar a Cuervo Ingenuo. O nos convertiremos sin remedio en un colectivo estéril.

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Ah, por cierto. Yo no fumar la

pipa de la paz con él. Ni con ninguno de los suyos. "Doctorado según y cómo, pero desde luego no con esa gente".

 

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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