Exigencia universitaria

Muchos de mis alumnos se quejan de la cantidad excesiva de trabajos que les obligamos a presentar los profesores. Hoy he terciado en el espacio de uno de ellos:

«Pues creo que debo contestar algo a lo de «no sé qué pretenden pero no damos más de si». Y como trato de hacer siempre, voy a ser lo más honesto y claro posible, por más que le pudiera doler a quien le doliera.

Yo, como profe, lo que constato son dos cosas: una, que hay una descoordinación enorme entre profesores, y dos, que las obligaciones principales de los profes hoy día, de acuerdo con lo que nos exigen las circunstancias, son 1. la investigación, 2. la gestión, y 3. la docencia, en este orden. Por lo tanto, ¿qué puede hacer cualquier profesor que sabe que su promoción (ascensos, sueldo) depende de su producción, y que ésta se mide casi exclusivamente en forma de artículos científicos en revistas de las llamadas «de impacto»? Pues dedicarse sobre todo a eso, naturalmente. Ojo, que no estoy diciendo que yo lo haga ni que esté de acuerdo con esa dinámica (que no lo estoy en absoluto); estoy poniéndome en la situación de la mayoría, para poder explicar las cosas. En este contexto de dedicación a una tarea tan exigente como es la producción de artículos científicos, que en eso consiste la investigación hoy día, es fácil entender que la atención de los profes no pueda estar más que lo justo en los asuntos de docencia. Y nada, o casi nada, en las tareas de coordinación entre áreas o asignaturas, que son virtualmente inexistentes (por más que se hagan esfuerzos por parte de algunas personas, pero son esfuerzos que se quedan en el aire por la sencilla razón de que si no cambiamos antes el contexto, no podemos cambiar las consecuencias).

Aun así, cada cual de nosotros hace lo que puede por enseñaros de la mejor manera posible. Está claro que cada uno usamos nuestros métodos, y es evidente que algunos tienen mucho más éxito que otros.

¿Algo de esto va a poder cambiar? Yo creo que no. Hace 28 años que terminé la carrera, y las cosas siguen a este respecto exactamente igual (o peor). No puedo, pues, ser optimista. La cantidad de trabajos y el nivel de calidad que os exijamos unos y otros profesores va a seguir dependiendo de nuestra propia manera de entender la docencia y los objetivos de ésta. Y como todos tenemos que mandaros trabajos para que, cuando menos, nadie pueda decir que no lo hacemos…

El corolario, pues, es sencillo: pasar por la universidad es una prueba de tenacidad y de capacidad de adaptación para vosotros. Es vuestro trabajo, en realidad. Así que intentad cumplir de la mejor manera posible con las tareas que estos pobres profesores descoordinados os ponemos. Haced lo que podáis. Obviamente, el esfuerzo tiene un límite; llegad hasta él, porque podréis sentiros satisfechos con vosotros mismos. Y lo que no se pueda hacer porque es humanamente imposible, no se hace. A partir de ahí, tendréis que saber razonar con esos profesores que os exigen tareas excesivas para llegar a acuerdos. Eso requiere diálogo, es decir, intercambio de argumentos. Es difícil, lo sé, especialmente en aquellos casos en que la soberbia de la ignorancia os atrapa a vosotros y el endiosamiento vuelve férrea la postura del profesor. De todo hay, eso lo sabemos todos. Pero son los toros con los que nos ha tocado lidiar. Salgamos, pues, al ruedo con el mejor ánimo (y perdón por el símil taurino, sé que a algunos os disgusta).

Salud y suerte. JL.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a Exigencia universitaria

  1. Su dijo:

    Que razón tenía quien decía " es muy poderoso el "yo quiero" de la voluntad"…querer es poder, y al final, me he dado cuenta que merece la pena el esfuerzo.
     
    Cuantas gracias doy por haber sido tu alumna…

  2. Anarchanthropus crapuloideus dijo:

    Niña, van a decir que si te pago un plus…
    Puedes imaginarte, y pueden imaginarse todos quienes lean esto, lo que pasa por mis adentros. Estas son las cosas que dan sentido a tantos años de lucha en la sombra. Gracias.
    Un beso, BD

  3. CRISTINA dijo:

    Hola
    yo por desgarcia tb comparto la opinion de Maria y de Vero. Creo q un profesor lo es o debe serlo por vocacion y por tanto ante todo debe de ser eso profesor y lo que ello implica, es decir preocuparse por sus alumnos, por que estos apredan, la investigacion tb esta muy bien pero no creo que deba ser la prioridad de un profesor… no se es una opinion.
    Sobre los trabajos, memorias, practicas… se que ya se han quejado en años anteriores de la organizaion y tal.. pero como se puede ver sigue todo igual.
    De todas maneras decir que no todos los profesores, por suerte, entran en este saco y que aun quedan profesores vocacionales y que se preocupan por sus alumnos demostrandolo en su forma de dar las clases, en su manera de aceptar comentarios como este de forma positiva (como consejo, o ayuda…) y sobre todo hablando con nosotros y dejandonos esa puerta abierta de acceso a ellos… .
    y por ello tb hay que dar las gracias a quienes son asi… y qeu de sobra saben quien son!
     

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